Este tema es medio denso y latero pa algunos, pero como acá tengo libertad de expresión sin temor a abucheos populares, y menos de que me tilden de fome… escribo no más.

Como dijo Arjona “Me bautizaron cuando tenia dos meses y a mi no me avisaron. Hubo fiesta piñata y a mi ni me preguntaron”, fui bautizado sin saber, pero a los 16 me confirmé a voluntad propia, por lo que puedo sostener con propiedad que soy católico apostólico romano.

Este estado me permite cuestionar aspectos de la sociedad que tomamos diariamente como obvios, o parte de la cultura que se nos impregna día a día. Aspectos tales como el divorcio, convivencia en pareja antes del matrimonio, familias compuestas solo por madre e hijo, entre otras.

El nuevo papa, Benedicto XVI, dijo “la dictadura de la relatividad moral es la peor de las dictaduras“. Con esto se refiere a la supuesta liberación con que los católicos vivimos, y tomamos decisiones.

Si me preguntan acerca del divorcio, la verdad es que en realidad existen casos en que no se puede mantener a una familia unida (alcoholismo, violencia intrafamiliar, etc), sin embargo, el matrimonio desde su base deja de tomarse como una decisión para toda la vida al tener “una opción de apelación” o cláusula de arrepentimiento.

En ese sentido, la Iglesia Católica es quien debe adaptarse a los tiempos, o los católicos chilenos aprender a vivir y respetar nuestros votos religiosos????

Casarse de blanco, ¿significa acordarse de la religión para la foto, o es un verdadero símbolo de la unión y pureza de la constitución de una familia?

La respuesta todos la sabemos, el punto es: vale la pena ir más allá del planteo o reflexión, acerca de lo que es absoluto para la iglesia y relativo para los católicos (bautizados). Quién ofrecerá la tregua, la Iglesia o los laicos???


PD: De blanco la patúa.

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