Peru v/s Chile = Chile v/s Argentina??
Recuerdo de pequeño, cada noche del Festival de Viña, cuando cada vez que tocaba el turno de la canción argentina, la pifiadera se escuchaba hasta en Las Salinas. En todo tipo de evento masivo, los argentinos se comían estas caricias nacionales. Aunque creo que esto ha cambiado muchísimo este último tiempo, considerando por ejemplo, la última crisis que sufrió el vecino país, que pareciera los hizo más humildes a ojos chilenos, la afluencia creciente de turistas chilenos en Mendoza y alrededores, la transformación: pasar de oferentes (Reñaca) a clientes (Mendoza); todo esto, como que ha hecho más común la interacción entre chilenitos y “ches”. Me faltó, la importación de “la carne argentina – con silicona”, que día a día nos regalan cálidas noches. Sin embargo, Chile de ser el humilde huasito ante la arrogancia argentina del pasado, se ha transformado en la otra cara de la moneda: la del arrogante a ojos peruanos. Somos los altaneros, los arribistas, los roba patria, los roba tradiciones y cultura (pisco, suspiro limeño), etc.
A pesar del verdadero odio que nos sienten los peruanos, la inmigración de estos a nuestro país es cada año mayor. Según EMOL.com, Perú es el país con más inmigrantes ilegales o no, residentes en Chile, luego le sigue Argentina. Algo inpensado décadas atrás.
A mi juicio, Chile sí ha pecado de altanero, pero en el clamor popular, no en el gubernamental. Creo que el gobierno, en el marco de los últimos conflictos diplomáticos, como el caso de los límites marítimos, y el caso Fujimori, ha respondido a lo que la ley le permite, tratando de mantener a este Chile tranquilo.
El clamor popular es el que me preocupa. No podemos negar que hablar de Perú y Bolivia para varios, es hablar de países inferiores, e incluso pensar que hasta son razas inferiores. El gobierno, claro está, nunca señalaría o respaldaría una posición como esa, ya que siendo algo de inteligente, no podemos creer en ser un país desarrollado, teniendo peleas de cabros chicos con nuestros vecinos.
Pero que la gente, la de la calle, siente resquemores ante la hostilidad con nuestros países limítrofes, eso es sin duda, signos de un país que sólo piensa en pelear y ganar.
Por suerte, tengo amigos bolivianos, grandes personas, que me permiten apreciar mejor la indiscutible culpa que tienen los medios sensacionalistas, y los sujetos que desean desviar la atención de asuntos más importantes, ya sea por conflictos políticos, o personales, con hechos que ponen en peligro las relaciones entre países vecinos. Y son mis amigos los que me han contado la versión del “corresponsal de guerra”, es decir, aquel que se encuentra en pleno campo de batalla, teniendo que huir del blanco del enemigo, y además vivir con ello.
Son los inmigrantes, ya sean Chilenos en Argentina, Peruanos en Chile o viceversa, los que más desean la estabilidad y tranquilidad. Ver a un peruano en Chile pidiendo por la expulsión de Fujimori, responde nada más a la búsqueda por una estadía tranquila en Chile, ya que siente el conflicto que conlleva la presencia del ex mandatario en nuestro país. Lo mismo puede que ocurra en Lima o La Paz con compatriotas patiperros.
No creo que seamos países hermanos por el solo hecho de limitar geográficamente. Creo que países hermanos son aquellos que disfrutan de una vida conjunta en paz e igualdad. Sólo somos naciones que dado el actual estado de subdesarrollo emocional, buscamos los conflictos para demostrar cuán diferentes somos, cúanto mejor o peor nos encontramos con respecto al otro, para finalmente retregarlo en la cara.
Si Chile, Perú y Bolivia quieren de verdad tomarse de la mano y sonreir de una buena vez, a mi parecer, el cambio tendría que venir del corazón del conflicto, la gente. No los gobiernos, tampoco los límites geográficos, ni políticos, ni secuelas de guerra. Cuando los pueblos de verdad se consideren, se respeten y acepten, recién podremos pensar en una Unión Europea a la Americana, lo que Bolívar alguna vez tanto deseo.
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